I. Diego, A.M. Barbarena · 16/10/2026
Hay una escena que se repite en muchos centros. Alguien propone un proyecto STEAM pero la A de Arte se introduce por inercia y acaba teniendo un papel totalmente accesorio, reducido a diseñar un cartel bonito, una presentación vistosa o un logotipo.
Por eso merece atención una formación de profesorado como «Patrimonio cultural como recurso didáctico», en la que el arte no juega un papel secundario al servicio de la ciencia, ni la ciencia se limitó a servir al arte. Los dos campos se necesitaron para resolver el mismo problema: ¿cómo conservamos el patrimonio cultural?
El espacio
La actividad, enmarcada en el Plan Regional de Formación del Profesorado de Asturias y coordinada por el CPR Avilés-Occidente, se diseñó y desarrolló en el 2º trimestre del curso 2025-2026 en la Escuela Superior de Arte del Principado de Asturias (ESAPA), un centro público, especializado en la conservación y restauración de bienes culturales, que imparte estudios de Grado de nivel universitario en Avilés.
La decisión de emplazar esta formación en un entorno así no obedece a un capricho, sino que entronca con la idea del «cuarto profesor», según la cual el espacio es un agente educativo activo: condiciona cómo se mueve el alumnado, con quién trabaja y qué se atreve a tocar. Antes de que ningún ponente tomara la palabra, el espacio —laboratorios y talleres diseñados a medida por el Gobierno del Principado y adaptados al nivel y complejidad de unos estudios tan especializados— ya transmite una idea del trabajo que allí se desarrolla.
Hay que pensar que el patrimonio cultural y el arte pueden estar sostenidos por cualquier tipo de material o técnica (desde plásticos hasta arqueología subacuática), y cada uno encierra lenguajes y mensajes distintos. Además, las variadas condiciones ambientales del entorno favorecen que tengamos mucho patrimonio cultural con problemas extremos, al enfrentarse a factores de deterioro intensos que no están presentes en otras regiones, como la alta humedad relativa o el pasado industrial.
El equipo humano
Otro aspecto clave es la oportunidad de interactuar con cinco profesionales con una amplia trayectoria en el ámbito de la conservación y la restauración, con distintas especializaciones, y descubrir y experimentar su manera de aproximarse a una obra de arte o elemento patrimonial, en la que la contemplación estética cede paso a otro tipo de preguntas: ¿de qué está hecha?, ¿por qué se deteriora?, ¿cómo detenerlo?

Desde mi especialización en conservación y restauración de materiales inorgánicos, Asturias ofrece un entorno con elementos patrimoniales de gran interés para la didáctica de la conservación patrimonial con tipologías muy variadas (arqueología, arquitectura histórica, etnografía, arte tradicional y contemporáneo, etc.) que sufren las inclemencias ambientales de modo intenso (humedades, niebla salina, contaminación histórica, etc.). Todo ello plantea retos complejos que requieren de criterios meditados y soluciones metodológicas interdisciplinares.
Alma Mª Barberena · ESAPA
En su conjunto, los seis objetivos del curso están atravesados por una misma idea o mirada que entiende el patrimonio como un problema interdisciplinar.
Los dos primeros objetivos buscaron proporcionar al profesorado herramientas para trabajar el patrimonio cultural material en el aula y fomentar el respeto y la responsabilidad hacia su conservación. Aquí el patrimonio se vincula al desarrollo de la competencia ciudadana y va más allá del arte.
El tercero quizás sea el más llamativo: impulsar el pensamiento científico del alumnado para comprender mejor el arte y relacionarlo con la ciencia. La ciencia no se presentó como un añadido, sino como la manera de entender qué le pasa a una obra.
Los últimos dos objetivos apuntaron al diseño didáctico: situaciones de aprendizaje flexibles, aplicables en distintos contextos, y una visión general e interdisciplinar de la conservación y restauración.

La metodología combinó teoría y práctica, con las sesiones 2, 3 y 4 de carácter fundamentalmente práctico. El recorrido merece contarse sesión a sesión.
Sesión 1. Presentación y estructura general.
Fue la sesión de marco: conceptos básicos, análisis de casos y recursos, y estrategias didácticas como el aprendizaje basado en proyectos y la gamificación. Desde el principio, el curso planteó que el patrimonio no es solo un contenido, sino un contexto para diseñar aprendizaje.
Sesión 2. «Mimando el arte».
El título jugaba con la idea de tratar con delicadeza lo que es frágil. Se simuló una restauración sobre reproducciones de obras de arte (de un mapa antiguo, etc.) y se trabajaron a la vez competencias artísticas, técnicas y analíticas en torno a materiales y patologías. El gesto manual y la observación científica resultaron inseparables: no se puede intervenir bien sin entender el material y la técnica, ni entender la obra sin mirarla a través del ojo del artista que la creó, en su contexto histórico, y llevar todo ello a nuestro marco temporal y espacial para intervenir con habilidad y mimo, sin que se note nuestra huella.
Sesión 3. «Laboratorio de patrimonio».
Fue probablemente la que mejor ilustró el espíritu del curso. Se trabajó con problemas reales de obras:
Para quien enseña Física y Química, proporciona un contexto de aplicación de química analítica que el alumnado entiende de inmediato: salvar algo. Para quien enseña Geografía e Historia o Dibujo, fue la prueba de que los datos que sustentan una interpretación histórica o estética salen, muchas veces, de un laboratorio.
Sesión 4. «Viaje a la Edad Media».
La aplicación práctica de técnicas medievales profundizó en el conocimiento artístico, material, compositivo y de conservación. Hacer con las manos lo que hacían los talleres de la época permitió entender por qué las obras se conservaron o no, y cómo lo hicieron. La historia del arte deja de ser una mera evolución de estilos y pasa a interpretarse a la luz del desarrollo de diversas técnicas y tecnologías.
Sesión 5. «Apadrina o explota un monumento».
Esta sesión desplazó el foco del objeto al territorio: tomando como referencia el Proyecto ABP de centro «Explota un monumento» (ESAPA), se simuló el trabajo de campo de un estudio exterior de patologías y materiales de un monumento, paso previo a analizar y debatir los criterios de intervención o planes de conservación preventiva. Hubo datos y materiales, pero también la oportunidad de poner sobre la mesa las tensiones propias de cualquier proyecto de restauración: conservar, mostrar, rentabilizar.
El curso interesó a profesorado de perfiles distintos porque ofreció un contexto común a partir del que establecer conexiones con cada área.
Un curso de estas características sienta las bases para reflexionar sobre lo que supone incorporar la A en un proyecto STEAM y dar pasos hacia una integración que no sea ornamental ni testimonial: sin mirada histórico-artística, el análisis de un repinte no tiene objeto, y sin análisis científico, la restauración es una conjetura. Cada disciplina hizo falta para completar a la otra.
Que el curso se dirigiera expresamente a especialidades tan distintas fue una forma de decir que el patrimonio no pertenece a un departamento.
Los ejercicios prácticos del laboratorio son de aplicación directa en el aula. Los llevamos a 2.º de ESO con la situación de aprendizaje «Los secretos químicos del museo», que conecta los sistemas materiales, las mezclas y su separación con la restauración de bienes del museo: el alumnado, convertido en equipo de investigadores restauradores, analiza la composición de pigmentos, distingue pinturas al agua y al óleo y diseña métodos de separación para restaurar lienzos dañados. Suelen compartimentar ciencias y letras; aquí han visto que química y arte comparten un mismo modo de trabajar, el método científico, y han aprendido a valorar y respetar el patrimonio que les rodea.
Sonia Caramazana Sánchez · Profesora de Física y Química, IES Pravia
Y quizá la lección más útil para el profesorado fue metodológica: no hace falta inventar proyectos desde cero cuando el patrimonio de nuestro entorno ya los plantea. Basta con aprender a hacer las preguntas.
El curso me ha facilitado conexiones curriculares enriquecedoras para Historia y para Historia del Arte, tanto en la ESO como en Bachillerato. Me permite acercar el patrimonio al alumnado como fuente histórica, analizada e interpretada en el aula desde una perspectiva crítica y contextualizada, y plantear actividades prácticas para que identifiquen restauraciones, valoren las decisiones tomadas y reflexionen sobre la importancia de preservar los bienes culturales. Especialmente interesante es abordar el uso social de los monumentos —su conservación, su función actual y su explotación turística—, porque favorece el pensamiento crítico, la educación en valores y la ciudadanía responsable. En definitiva, el curso aporta recursos transferibles al aula para una enseñanza de la Geografía e Historia más activa, interdisciplinar y vinculada al entorno.
Sergio Suárez Misioné · Departamento de Geografía e Historia, IES Doctor Fleming (Oviedo)
Los docentes del curso han presentado este proyecto en unas Jornadas de Innovación docente (2025) y ha sido seleccionado para una publicación especializada donde recogen el objetivo de este curso hacia el destinatario final: los jóvenes.
“… pretende profundizar en el patrimonio cultural material, fomentando actitudes de respeto hacia el mismo, delegando en los/as estudiantes bachillerato, ciclos y estudios superiores la tarea de conservarlo. Se fundamenta en la aplicación de metodologías activas… bajo un enfoque STEAM que integra ciencia, tecnología, arte y técnicas de conservación-restauración” (González et al., 2026).