Hablamos sobre ciencia ciudadana escolar con Caterina Solé (UAB)
Publicado el 01 de Diciembre de 2023

Buenos días, Caterina ¿Puedes presentarte brevemente?

¡Buenos días, Iván! Actualmente soy investigadora predoctoral en el Departamento de Didáctica de la Matemática y las Ciencias Experimentales de la Universidad Autónoma de Barcelona. Si todo va bien en la primavera del 2024 presentaré la tesis doctoral que recoge la investigación que hemos llevado a cabo junto con mis directoras Digna Couso y Marisa Hernández sobre el potencial educativo de las iniciativas de ciencia ciudadana en escuelas e institutos.

 

Vamos por partes. ¿Cómo explicarías qué es la ciencia ciudadana a un profesor/a que no haya oído hablar del término? 

Por ciencia ciudadana se entienden todas aquellas actividades en las que gente que no se dedica profesionalmente a la ciencia participa de ella con el objetivo de desarrollar o mejorar el conocimiento científico. Por ejemplo, participando en cocreaciones para detectar diferentes problemáticas de un barrio sobre las que se debería investigar o recogiendo datos sobre la presencia de mosquitos en su entorno a través de una app.

Alumno identificando muestras con lupa binocular.

La mayor parte de estas iniciativas se suelen llevar a cabo en contextos de educación informal pero vuestra investigación pone el foco en la educación formal ¿Qué aporta involucrar al alumnado en proyectos de ciencia ciudadana

En los últimos años hemos visto que hay muchas de estas iniciativas que se orientan a la participación del alumnado dentro de las escuelas e institutos. Esto provoca que ya no solo participen de la ciencia ciudadana personas que están muy interesadas en ello, sino que sea todo el alumnado el que participe en investigaciones científicas reales. Estas iniciativas tienen un gran potencial para que el alumnado aprenda ideas clave de la ciencia y de sus prácticas, promoviendo a la vez una visión menos estereotipada de la ciencia al visibilizar, por ejemplo, que la investigación requiere de una comunidad diversa.

 

Los proyectos de ciencia ciudadana brindan al centro la oportunidad de abrirse al exterior y trabajar con agentes externos ¿Consideras que comparten postulados con otras acciones de Open Schooling?

La Ciencia Ciudadana y las acciones de Open Schooling van de la mano. Ambas iniciativas brindan, como bien dices, la oportunidad a los centros educativos de trabajar con agentes externos, ya sean equipos científicos profesionales, asociaciones y entidades o incluso representantes políticos. Aunque muchas veces ambos términos se usan para referirse al mismo tipo de actividades, bajo mi punto de vista, hay un matiz que las diferencia. Las iniciativas de Ciencia Ciudadana tienen entre sus objetivos contribuir al desarrollo de conocimiento científico, mientras que las acciones de Open Schooling no tienen por qué tener este enfoque. Por ejemplo, actualmente, estamos llevando a cabo el proyecto europeo MULTIPLIERS de Open Schooling en el que, el curso pasado, alumnado de secundaria trabajaba sobre la calidad del aire de su entorno, con la colaboración de equipos investigadores y medios de prensa locales, entre otros, con el mero, pero no menor, objetivo de aprender y concienciar sobre la problemática de la contaminación atmosférica.

 

Habéis analizado con profundidad 46 proyectos de ciencia ciudadana de todo el mundo. Si tuvieras que escoger uno de ellos ¿con cuál te quedarías y por qué? 

¡Qué pregunta más difícil! El análisis que hemos hecho nos ha permitido establecer 4 perfiles de iniciativas según cuáles son sus objetivos científicos y educativos, en qué aspectos contribuye el alumnado a la iniciativa (por ejemplo, definiendo la pregunta de investigación o recogiendo datos), en qué aspectos contribuye la iniciativa al alumnado (por ejemplo, concienciando sobre un problema o aprendiendo sobre el modelo de ser vivo) y cuál es el soporte que se ofrece. Si tuviera que escoger me quedaría con las iniciativas en las que el aprendizaje de conocimientos y prácticas científicas es un objetivo educativo central. Es el perfil que hemos llamado “Alumnado aprendiendo ciencia actuando cómo científicos/as”.  A su vez, el alumnado contribuye en más de una fase de la investigación, por ejemplo, diseñando la metodología, recogiendo y analizando los datos en colaboración con el equipo científico. Y  dónde además se ofrece formación y recursos al profesorado para alcanzar todos estos objetivos.

 

¿Qué puede hacer un profesor o profesora en cuyo territorio no se estén desarrollando proyectos de ciencia ciudadana? 

Hay iniciativas de ciencia ciudadana que por el propio objetivo de la investigación son de larga duración, no están inscritas a un tiempo o lugar y no requieren ningún material concreto para la recogida de datos más allá de un ordenador o un smartphone. Por ejemplo, iniciativas de monitoreo de alguna especie animal, presencia de microplásticos en el agua o de olores de las ciudades. A nivel estatal existe el Observatorio de la Ciencia Ciudadana dónde se pueden localizar muchas iniciativas, junto a sus materiales educativos o recursos, en caso de que los haya.

 

Encontrar el proyecto de ciencia ciudadana en el que queremos implicar al alumnado es solo el primer paso. ¿Qué más necesitamos para trasladarlo al aula?

Como docentes, una vez seleccionada la iniciativa a la que queramos contribuir, es imprescindible definir cuáles son nuestros objetivos de aprendizaje de forma que se adapten al alumnado y conecten con el currículum, y a partir de estos secuenciar una propuesta de enseñanza y aprendizaje que incorpore la participación en la iniciativa de ciencia ciudadana.

 

Parece que la mayoría de estas iniciativas se diseñan siempre desde las universidades y centros de investigación para acto seguido se ofertan a los centros educativos ¿Conoces alguna iniciativa en la que el profesorado esté directamente implicado en la fase del diseño? ¿Por qué es importante?

La colaboración entre docentes, equipos científicos y equipos investigadores y formadores en didáctica de las ciencias es muy enriquecedora porque permite tener en cuentas las diferentes necesidades y perspectivas en cualquiera de las fases del diseño y la implementación. Hace unos cursos desde el CRECIM lideramos junto con el Instituto de Salud Global de Barcelona, el Proyecto ‘Atenció’ de ciencia ciudadana escolar que investigaba sobre la relación entre la contaminación atmosférica y la atención del alumnado. En este proyecto, a pesar de que los objetivos científicos y la metodología ya estaba diseñada por el equipo en epidemiología ambiental, involucramos al profesorado en el diseño del material educativo y al alumnado en el diseño de uno de los instrumentos de recogida de datos. Esta colaboración nos permitió tanto hacer un mejor material educativo, como que el profesorado se sintiera más participe de la iniciativa, como una mejor investigación científica teniendo en cuenta las ideas del alumnado.

 

Por último, ¿consideras que el concepto de ciencia ciudadana se podría transmitir a otras áreas de conocimiento como la Historia o el Arte? 

Sí, y de hecho existen iniciativas bajo el paraguas de la ciencia ciudadana que tienen por objetivo investigar sobre el patrimonio arquitectónico o sobre memoria colectiva, y que también pueden ser muy interesantes para llevar a nuestras aulas de escuelas e institutos.

 

Gracias por tu tiempo y suerte con la defensa de tu tesis.

¡Muchas gracias por vuestro trabajo!

 

Para saber más

Caterina SoléDigna Couso & María Isabel Hernández (2023) Citizen science in schools: a systematic literature review, International Journal of Science Education, Part B, DOI: 10.1080/21548455.2023.2280009

 

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